¿Cuál es el valor catastral de una vivienda?

Todo inmueble -ya sea urbano o rústico- además del valor de mercado que marcará el precio de compra-venta, tiene un valor catastral. No podemos ignorar esta cifra, ya que es la protagonista de la mayoría de impuestos asociados a nuestra vivienda. El valor catastral se establece sin tener en cuenta las variables del mercado, y es la referencia, por ejemplo, para calcular tasas como el Impuesto de Bienes Inmuebles (IBI) o el Impuesto de Transmisiones Patrimoniales (ITP).

El valor catastral se adjudica a cada inmueble a partir de unas fechas de referencia y queda reflejado en el catastro, un registro administrativo de carácter estatal y que recoge -además del valor- la información relevante de la vivienda, como la ubicación, la distribución o el nombre de la persona propietaria. Este registro es público y cualquiera puede hacer consultas, aunque si tenemos la propiedad podremos acceder a la información completa, mientras que en caso contrario los detalles que obtendremos serán parciales. Por ley, todos los inmuebles deben de estar inscritos en el catastro, que les asignará una clave de 20 números y letras -lo que se conoce como referencia catastral- que permite diferenciar y localizar el piso rápidamente.

Los criterios de valoración dependen del ayuntamiento donde está situado el inmueble, y suelen tener en cuenta principalmente el valor del suelo y el de la construcción. El valor del suelo se obtiene a partir de diferentes parámetros, como por ejemplo la longitud y número de fachadas. Para hacer la valoración de la construcción se tendrán en cuenta aspectos como la antigüedad o el estado de conservación. Los ayuntamientos hacen la valoración catastral de sus inmuebles de forma simultánea y deben solicitar hacerla al Ministerio de Hacienda. La norma establece que como mínimo deben pasar 5 años entre una revisión catastral y otra.

Si tenemos la propiedad del piso debemos tener en cuenta que el valor catastral es la base para calcular diferentes impuestos, como el IRPF o los ya mencionados IBI e ITP. La plusvalía municipal, que es el impuesto sobre la diferencia del valor de un inmueble, también se calcula a partir del valor catastral entre la compra y la venta del piso. Como que habitualmente este valor va al alza en las revisiones municipales, en la gran mayoría de casos siempre tocará pagar la plusvalía.